Comunidades de seis localidades de las cuencas de los ríos Putumayo y Amazonas, en Colombia, participaron en la construcción de un sistema de monitoreo comunitario para generar información sobre la pesca, las condiciones de los ecosistemas acuáticos y aspectos socioeconómicos relacionados con la actividad pesquera. El sistema se encuentra actualmente en sus últimos ajustes técnicos antes de su implementación en las localidades participantes.

La iniciativa fue desarrollada en el marco del Proyecto Cuenca Amazónica – Implementación del Programa de Acciones Estratégicas (OTCA/PNUMA/GEF) y ejecutada por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia (MinAmbiente), en alianza con el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (SINCHI).

Comercialización de pescado en el mercado de Puerto Leguízamo, una de las localidades participantes en el sistema de monitoreo comunitario de ecosistemas acuáticos y de la pesca.

Monitorear para conocer y gestionar

El proceso de monitoreo se desarrolló en seis puntos representativos de diferentes ambientes y realidades sociales: Caucayá y Leguízamo, en el municipio de Puerto Leguízamo; Playa Rica–Brisas del Hong Kong y la Reserva Campesina Perla Amazónica, en Puerto Asís; Tarapoto, en Puerto Nariño; y comunidades del sistema lagunar de Yahuarcaca, en Leticia.

En el proceso participaron pescadores, campesinos, comunidades indígenas, colonos y mujeres monitoras. A partir de encuentros y ejercicios participativos, se definieron 11 indicadores —cinco socioeconómicos y seis ecoambientales— considerados relevantes por las comunidades para la gestión de los recursos pesqueros.

Los indicadores socioeconómicos registran la captura de peces comerciales y de consumo por debajo de las tallas reglamentarias, la variación de los precios, la composición de las capturas, el consumo de pescado por las familias y la captura por unidad de esfuerzo, que relaciona la cantidad de pescado obtenido con el esfuerzo empleado en la actividad pesquera. Los indicadores ambientales monitorean la temperatura del agua, el pH, la conductividad eléctrica, el oxígeno disuelto, la presencia de contaminantes y la ocurrencia de peces no nativos o exóticos.

“Los sistemas de monitoreo comunitario permiten que las propias comunidades generen información sobre el estado de los ecosistemas y los recursos de los que dependen, y que esa información contribuya a la toma de decisiones y a la generación de alertas a nivel local. Para que sean sostenibles y efectivos, es fundamental asegurar la continuidad de la toma de datos, el acompañamiento técnico y la retroalimentación de los resultados”, explica César Bonilla, del Instituto SINCHI, director de la intervención.

Durante los encuentros participativos, las comunidades señalaron problemas y cambios percibidos en los ambientes acuáticos, entre ellos variaciones en los niveles de ríos y quebradas asociadas al cambio climático; presencia de contaminantes, especialmente plásticos e hidrocarburos; alteraciones en la abundancia de los peces y en sus períodos reproductivos; y pérdida de características naturales de los cuerpos de agua.

Mujeres del Sistema Lagunar de Tarapoto participan en una capacitación para el monitoreo de parámetros de calidad del agua, como parte del sistema de monitoreo comunitario de ecosistemas acuáticos y de la pesca.

Para Lilia Java, integrante del Colectivo de Mujeres Tejedoras de Conocimiento del Sistema Lagunar de Tarapoto, el monitoreo ha permitido observar cambios concretos en la pesca. “Hemos encontrado que nuestros peces se están reduciendo de tamaño”, señala. También explica que las jornadas de pesca se han prolongado y que actualmente pueden requerirse ocho, diez horas o más para obtener una buena pesca.

El monitoreo permite registrar de manera sistemática estas y otras informaciones recopiladas en campo, haciendo posible su comparación a lo largo del tiempo.

De la información al manejo pesquero

El objetivo es que los datos generados por el monitoreo apoyen la gestión de los recursos pesqueros y de los ecosistemas acuáticos. Para 2026 y 2027, el Instituto SINCHI será responsable de la custodia de la base de datos y del análisis de la información generada por el sistema.

Los resultados pertenecerán a las comunidades participantes, que decidirán, mediante autorización previa, qué instituciones podrán acceder a la información. Entre ellas podrán estar las corporaciones autónomas regionales, las secretarías departamentales o municipales de Ambiente y Agricultura y la autoridad pesquera.

Como el sistema todavía se encuentra en proceso de evolución e implementación, será necesario reunir una cantidad suficiente de datos para establecer tendencias, generar alertas y orientar medidas. El SINCHI estima que se requiere al menos un año de información continua para contar con una línea base que permita realizar análisis comparativos.

Para las comunidades, la información generada también puede aportar elementos para tomar decisiones concretas sobre la pesca y el territorio. Lilia explica que los datos pueden ayudar a revisar los acuerdos de pesca, proteger áreas importantes para la reproducción de los peces o buscar alternativas para recuperar poblaciones que están disminuyendo.

“¿Qué vamos a hacer si, por ejemplo, una especie ya no aparece como aparecía normalmente? ¿Vamos a minimizar el uso de artes de pesca no tradicionales? ¿Vamos a cumplir entre todos los acuerdos de pesca y a sancionar su incumplimiento? ¿Vamos a identificar una zona para restaurarla o conservarla y permitir que nuestros peces se recuperen?”, plantea.

Para Lilia, estas decisiones están directamente relacionadas con la alimentación de las comunidades: “La idea es propender por la soberanía alimentaria de nuestra población en nuestro territorio”.

En Puerto Leguízamo, los miembros de la Asociación de Pescadores de Leguízamo (ASODORADO) han identificado la necesidad de establecer medidas administrativas ante la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP) para fortalecer la regulación y el manejo pesquero en la región. Como este tipo de medidas requiere información confiable y sistemática sobre el estado de los recursos, la asociación reconoce el sistema de monitoreo como una oportunidad para generar información técnica que pueda sustentar futuras decisiones.

Venta de pescado en Puerto Leguízamo. La actividad pesquera forma parte de los aspectos socioeconómicos considerados en el sistema de monitoreo comunitario.

El sistema también podrá aportar insumos para evaluar y, de ser necesario, ajustar acuerdos de manejo pesquero comunitario ya vigentes. Entre ellos están la Resolución N.° 1784 de 2016 y la Resolución N.° 125 de 2017 de la AUNAP, que reglamentan la actividad pesquera en los sistemas de lagos de Yahuarcaca y Tarapoto, respectivamente, en el río Amazonas colombiano.

Monitoreo incluso donde no llega internet

El diseño del sistema tuvo que considerar las limitaciones de acceso a internet en la región. Más del 70 % de la Zona de Integración Fronteriza presenta deficiencias de cobertura, concentradas principalmente en las zonas ribereñas del río Putumayo entre Puerto Leguízamo y Tarapacá.

Por esta razón, la recolección combina registros físicos y herramientas digitales. Durante la intervención se utilizaron formularios en papel, KoboToolbox y versiones preliminares de la aplicación desarrollada por el proyecto. En localidades como Yahuarcaca, Tarapoto y Leguízamo, los formularios físicos fueron el medio más utilizado por los monitores.

Para reunir, organizar y poner a disposición la información, se desarrolló un prototipo de plataforma digital, que ya se encuentra alojado en un servidor virtual y dispone de un sitio web habilitado para su acceso. El sistema permite registrar datos sin conexión: la información queda almacenada temporalmente en el dispositivo y puede sincronizarse con el sistema central cuando se restablece la conectividad.

Los registros realizados en papel también pueden incorporarse posteriormente, cuando haya conexión. Así, datos recopilados en campo sobre biología de peces, esfuerzo pesquero, comercialización o calidad del agua pueden cargarse de forma asincrónica, adaptando el monitoreo a las condiciones de conectividad de la Amazonía.

Comunidades en el centro del monitoreo

A lo largo de la intervención se realizaron 33 encuentros comunitarios e institucionales. De este total, el 63,6 % involucró a comunidades y usuarios y el 36,4 %, a entidades e instituciones.

El proceso también contribuyó a ampliar la comprensión sobre la relación entre los territorios y la cuenca hidrográfica. Las discusiones realizadas durante los encuentros abordaron cómo las acciones desarrolladas en una localidad pueden producir efectos sobre los ecosistemas acuáticos más allá de los límites de cada comunidad.

Para las mujeres del Sistema Lagunar de Tarapoto, la participación en el monitoreo también ha sido una forma de fortalecer sus capacidades, reconocerse como mujeres pescadoras y poner en valor sus conocimientos culturales relacionados con la pesca.

“Este proceso también nos ayuda a las mujeres a poner nuestro granito de arena en todo el proceso territorial y a que las autoridades locales y nacionales reconozcan que las mujeres hacemos parte fundamental de los procesos sociales, culturales y ambientales en el territorio”, afirma Lilia.

Durante la intervención, las comunidades recibieron acompañamiento mediante visitas presenciales y grupos de WhatsApp para aclarar dudas y apoyar el registro de la información. Tras la finalización de la intervención, el Grupo de Ecosistemas Acuáticos del Instituto SINCHI continúa acompañando técnicamente las iniciativas de monitoreo de las comunidades que, de manera voluntaria, han decidido dar continuidad al proceso.

Diálogo entre Colombia y Perú

Aunque los seis puntos de monitoreo están ubicados en el lado colombiano de la Zona de Integración Fronteriza, la intervención incluyó espacios de diálogo e intercambio entre actores de Colombia y Perú.

En febrero de 2026, representantes de las seis localidades participaron, en Puerto Leguízamo, en un intercambio de experiencias sobre pesca, monitoreo, buenas prácticas y gestión pesquera. En marzo, un encuentro técnico realizado en Bogotá reunió, entre otros participantes, a la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP), Corpoamazonia, el Instituto SINCHI y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenib

por Colombia, y a la Dirección Regional de la Producción de Loreto (DIREPRO) y el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), por Perú.

El diálogo buscó identificar oportunidades para analizar aspectos de interés común a ambos lados de la frontera, como las tallas de captura de las especies comerciales, los volúmenes de desembarque, el consumo de pescado y las variables fisicoquímicas del agua. Las autoridades pesqueras y científicas de ambos países reconocieron el potencial del prototipo como herramienta para evaluar el estado de los recursos pesqueros y de los ecosistemas acuáticos, así como la necesidad de avanzar en su despliegue y evaluar su funcionamiento en condiciones de campo.

Una experiencia con potencial para la Cuenca Amazónica

El prototipo de la plataforma digital fue desarrollado previendo su interoperabilidad con otros sistemas. Para ello, se preparó la documentación técnica que permite el intercambio de información mediante interfaces de programación.

El sistema también fue diseñado de manera flexible para que pueda ser adoptado por otras comunidades interesadas, lo que amplía su potencial de aplicación en otros territorios amazónicos.

Como siguiente paso, la OTCA prevé avanzar, en el marco del Proyecto Cuenca Amazónica, en la implementación y consolidación de un programa de monitoreo de ecosistemas acuáticos y humedales andino-amazónicos, tomando como referencia la experiencia y los resultados obtenidos durante la construcción del sistema de monitoreo en la Zona de Integración Fronteriza.

La consolidación de la experiencia dependerá de la continuidad de la recolección de información y de las condiciones necesarias para mantener los equipos, capacitar a los monitores, organizar y analizar los datos y evaluar periódicamente los resultados.

Con una serie continua de información, el monitoreo podrá ampliar el conocimiento sobre los cambios en los ecosistemas acuáticos y en la pesca y fortalecer la base de datos disponible para la toma de decisiones de conservación y manejo sostenible de los recursos pesqueros en la Amazonía.

Fotos: Archivo del Proyecto Cuenca Amazónica

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