El Proyecto Cuenca Amazónica (OTCA/PNUMA/FMAM), en alianza con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia y con el apoyo técnico del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (SINCHI), impulsó la construcción participativa de tres Esquemas de Pago por Servicios Ambientales (PSA) para los departamentos amazónicos de Guainía, Guaviare y Vaupés. 

Diseñados a partir de las características ecológicas, sociales y culturales de cada territorio, los tres esquemas establecen lineamientos para la implementación de los PSA con el propósito de contribuir a la protección ecosistemas estratégicos para la regulación hídrica y fortalecer el papel de las comunidades indígenas y locales en la conservación de la Amazonía.  

Conservar el agua empieza por escuchar el territorio

Escuchar a quienes habitan la Amazonía fue el punto de partida para construir los tres esquemas de Pago por Servicios Ambientales. A partir de ese diálogo, el Ministerio de Ambiente, con el apoyo técnico del Instituto SINCHI, integró información científica, análisis socioeconómicos y saberes tradicionales para construir propuestas adaptadas a las dinámicas y particularidades de cada territorio.

La metodología permitió identificar las áreas prioritarias para la conservación y la restauración, reconocer los servicios ecosistémicos asociados al agua y definir, de manera conjunta con las comunidades, las alternativas de uso sostenible más adecuadas para cada territorio. Para ello, se desarrollaron talleres participativos que reunieron a quince comunidades indígenas de Guainía y Vaupés y veinte familias colono-campesinas de Guaviare, con el apoyo de equipos técnicos integrados por profesionales y tecnólogos seleccionados en las propias regiones, cuyo conocimiento del territorio facilitó el diálogo con las comunidades y las autoridades locales. 

“La participación de profesionales locales fue también una fortaleza del proyecto. Su experiencia, adquirida tras años de residencia y trabajo en estos territorios, y su conocimiento de las dinámicas sociales y ambientales permitieron incorporar el conocimiento del territorio a la interpretación de la información técnica”, explica Marcela Núñez, investigadora del Instituto SINCHI.

Uno de los participantes de este proceso fue Hermes López, líder de la Asociación ASOYUMDA para la Innovación Productiva Amazónica YUMDA, quien compartió durante los talleres la visión de los pueblos indígenas sobre la conservación de la Amazonía: 

«Nosotros no vivimos en la selva por vivir, sino que hacemos parte de la misma selva, porque nosotros consideramos la selva como nuestro hogar, como nuestra casa. Nuestra manera de trabajar también es una manera de conservar, porque aprovechamos únicamente lo necesario y damos tiempo para que la selva se recupere.»

Tres territorios, distintas respuestas para un mismo desafío

Aunque compartieron una metodología común, los tres esquemas se construyeron a partir de las particularidades de cada territorio. Las prioridades definidas reflejan la diversidad de paisajes, culturas y desafíos presentes en la Amazonía colombiana. 

En Guainía, el esquema de PSA fue estructurado en torno a la Estrella Fluvial del Inírida, un complejo de ríos, bosques inundables y humedales reconocido internacionalmente como Sitio Ramsar, que alberga una extraordinaria diversidad de ecosistemas acuáticos. Desde esa base, articula la protección de estos ecosistemas con oportunidades como el turismo de naturaleza y el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad, con el propósito de fortalecer los medios de vida de las comunidades indígenas y contribuir a la conservación de los servicios ecosistémicos asociados al agua. 

En Guaviare, donde la expansión de la frontera agropecuaria y la deforestación ejercen una fuerte presión sobre los recursos hídricos, el esquema prioriza la conservación y restauración de áreas estratégicas, combinando incentivos para la protección ambiental con alternativas productivas sostenibles orientadas a reducir la transformación del bosque. 

En Vaupés, el esquema pone en el centro el conocimiento ancestral y la gobernanza indígena. Reconoce las chagras, los calendarios ecológicos, el manejo tradicional del territorio y la estrecha relación entre cultura y naturaleza como elementos esenciales para la conservación de los ecosistemas y la protección de las fuentes de agua. 

Conservación y desarrollo sostenible de la mano 

La implementación de los tres esquemas articulará dos políticas del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible: la de Pago por Servicios Ambientales (PSA) y la de Negocios Verdes. Mientras los PSA reconocerán económicamente las acciones de conservación y restauración realizadas por las comunidades, la Política de Negocios Verdes promoverá el fortalecimiento de iniciativas productivas sostenibles mediante asistencia técnica, fortalecimiento organizacional y agregación de valor, generando oportunidades de ingreso a partir del uso responsable de los recursos naturales. 

De esta manera, los incentivos destinados a la conservación podrán complementarse con actividades económicas compatibles con la protección de los ecosistemas, fortaleciendo las capacidades locales, diversificando las fuentes de ingreso y contribuyendo al bienestar de las comunidades y a la sostenibilidad de los territorios. 

«La idea es que las comunidades reciban recursos por conservar y restaurar estos ecosistemas estratégicos y que esos recursos también sirvan para fortalecer sus actividades sostenibles», explica Alejandro Neira, de la Oficina de Negocios Verdes del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Un legado para la gestión del agua en la Amazonía colombiana

La construcción participativa de estos tres esquemas representa uno de los principales resultados del Proyecto Cuenca Amazónica en Colombia. Los documentos ofrecen una base técnica y participativa para que las autoridades nacionales y las organizaciones indígenas y comunitarias puedan impulsar mecanismos de Pago por Servicios Ambientales que promuevan simultáneamente la protección de las fuentes de agua, la conservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de medios de vida compatibles con la permanencia de la selva en pie.

Ese compromiso con la conservación y el desarrollo sostenible se reflejó en el cierre de las actividades del proyecto en Guainía. Como parte de esa etapa final, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Instituto SINCHI realizaron un taller de socialización y contextualización en la comunidad indígena de Caranacoa, ubicada en el área de la Estrella Fluvial del Inírida. Durante el evento, fueron entregados chalecos salvavidas, linternas y otros equipos para fortalecer las iniciativas comunitarias de turismo de naturaleza.

La entrega simbolizó el compromiso conjunto de la OTCA y del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia con el fortalecimiento de actividades sostenibles que generan oportunidades para las comunidades y contribuyen a la protección de los recursos hídricos, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible de la cuenca amazónica.

 

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